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Los ciberataques se disparan en España: INCIBE gestionó más de 122.000 incidentes en 2025, un 26 por ciento más

tech2026-08-20 · 4 min read · 3 reads

El Instituto Nacional de Ciberseguridad gestionó 122.223 incidentes durante 2025, un 26 por ciento más que el año anterior. El malware y el fraude en línea encabezan las amenazas, mientras un episodio de doxing contra el propio INCIBE reabre el debate sobre la seguridad de los datos.

La ciberseguridad se ha consolidado como uno de los grandes desafíos de la España digital. Los ataques informáticos no dejan de crecer y afectan por igual a grandes empresas, administraciones públicas y ciudadanos de a pie. Los datos más recientes confirman que la amenaza es constante y que el volumen de incidentes alcanza cifras nunca vistas en el país, obligando a reforzar las defensas a todos los niveles.

Un año récord en incidentes

Según el balance correspondiente al año 2025, el Instituto Nacional de Ciberseguridad, conocido por sus siglas INCIBE, gestionó a través de su equipo de respuesta un total de 122.223 incidentes de ciberseguridad. Esta cifra representa un incremento del 26 por ciento respecto al ejercicio anterior y confirma la tendencia al alza que se viene observando en los últimos años en el conjunto del territorio nacional.

El trabajo del organismo no se limitó a responder ataques ya consumados. Durante el mismo periodo, el equipo técnico detectó y notificó la existencia de 237.028 sistemas vulnerables en España, es decir, equipos y servicios que presentaban debilidades susceptibles de ser aprovechadas por los ciberdelincuentes. La labor de aviso preventivo resulta clave para evitar que esas brechas acaben convirtiéndose en incidentes graves.

Qué tipo de ataques predominan

Al desglosar los datos por categorías, el código malicioso o malware encabeza la lista de amenazas con 55.411 incidentes registrados, situándose como el tipo de ataque más frecuente. Le sigue muy de cerca el fraude en línea, con 45.445 casos contabilizados, una cifra que supone un aumento del 19 por ciento respecto al año anterior y que refleja la creciente sofisticación de los engaños digitales.

Dentro del apartado del fraude, la técnica más utilizada por los delincuentes sigue siendo el phishing, es decir, la suplantación de identidad para robar credenciales y datos bancarios, con 25.133 casos detectados. El listado se completa con 3.849 incidentes de robo de información y 392 ataques de tipo ransomware, en los que los atacantes secuestran los datos de la víctima y exigen un rescate para su liberación.

Un dato especialmente llamativo tiene que ver con el internet de las cosas. Según el balance, hasta un 85 por ciento de los dispositivos infectados fueron aparatos conectados de uso cotidiano, como televisores inteligentes, descodificadores y reproductores multimedia. Estos equipos, a menudo desprotegidos y olvidados por sus dueños, se convierten en una puerta de entrada fácil para las redes de ordenadores comprometidos.

Los sectores más golpeados

En lo que respecta a las infraestructuras críticas y los operadores considerados esenciales para el funcionamiento del país, se contabilizaron un total de 401 incidentes. El sector bancario fue el más afectado, concentrando el 34 por ciento de estos ataques, seguido del transporte con un 14 por ciento. La energía, con un 8 por ciento, y los mercados financieros, con un 7 por ciento, completan los sectores más señalados.

Frente a esta situación, las autoridades no permanecieron pasivas. En una acción coordinada, el propio INCIBE junto con la entidad pública Red.es procedieron al cierre de 4.600 dominios fraudulentos con terminación punto es. Estas direcciones se utilizaban habitualmente para desplegar campañas de estafa y suplantación, por lo que su clausura supone un golpe directo a la infraestructura de los delincuentes.

El caso del doxing contra INCIBE

La ciberseguridad se ha convertido en una preocupación constante para instituciones y ciudadanos en España. (Imagen ilustrativa)
La ciberseguridad se ha convertido en una preocupación constante para instituciones y ciudadanos en España. (Imagen ilustrativa)

La paradoja llegó en febrero de 2026, cuando el propio organismo encargado de velar por la ciberseguridad nacional se convirtió en objetivo de un ataque. Un grupo autodenominado Police-ESP-Doxed difundió en foros especializados datos personales de aproximadamente diez empleados del instituto, entre ellos directivos y coordinadores de área. La publicación se realizó de forma escalonada durante varios días para maximizar su impacto mediático.

Entre la información expuesta figuraban nombres completos, números del documento nacional de identidad, direcciones de correo personales, teléfonos móviles, domicilios particulares e incluso contraseñas vinculadas a cuentas de correo. Algunos de los afectados ya no trabajaban en el instituto desde 2024, un detalle que llevó a varios expertos a apuntar que las credenciales procedían probablemente de filtraciones anteriores y no de una intrusión directa en los sistemas.

La investigación del incidente quedó en manos del Centro Criptológico Nacional, organismo que depende del Centro Nacional de Inteligencia. Este episodio, más allá de sus consecuencias concretas, funciona como un recordatorio incómodo de que ninguna institución está completamente a salvo y de que la protección de los datos personales debe ser una prioridad absoluta tanto para las organizaciones como para los ciudadanos.

El panorama que dibujan todas estas cifras es claro y exige una respuesta a la altura del reto. El aumento sostenido de los ataques obliga a empresas, administraciones y particulares a adoptar una cultura de prevención permanente, con contraseñas robustas, sistemas actualizados y una desconfianza sana ante cualquier comunicación sospechosa. En un mundo cada vez más conectado, la seguridad digital ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad.

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