Pablo NavarroVIEW PROFILE →
El ladrón invisible de contraseñas: por qué el 'malware' infostealer es la mayor amenaza de 2026
El 'malware' que roba credenciales se ha convertido en la puerta de entrada favorita de los ciberdelincuentes. Solo en el primer semestre de 2026 infectó 7,4 millones de dispositivos y robó 1.700 millones de contraseñas. Te explicamos cómo funciona.
En el imaginario colectivo, un ciberataque suele asociarse a un correo sospechoso o a una página web falsa que nos pide la contraseña. Sin embargo, la mayor amenaza del momento actúa de una forma mucho más silenciosa, instalándose en el ordenador de la víctima sin apenas dejar rastro alguno.
Se trata del llamado 'malware' de tipo infostealer, es decir, programas maliciosos diseñados específicamente para robar información sensible. Los expertos en seguridad advierten de que esta categoría se ha disparado durante el último año y se ha convertido en el auténtico motor del cibercrimen moderno.
Una amenaza que crece sin freno
Las cifras que manejan los investigadores resultan francamente inquietantes. Según los informes, solo durante la primera mitad de 2026 este tipo de programas llegó a infectar alrededor de 7,4 millones de dispositivos en todo el mundo, lo que supone un aumento cercano al 27 por ciento respecto al semestre anterior.
El botín obtenido es igual de abrumador que su alcance. De acuerdo con los datos publicados, entre los meses de enero y junio de 2026 estos programas lograron sustraer aproximadamente 1.700 millones de credenciales, una cantidad que da buena idea de la magnitud del problema al que nos enfrentamos.
Qué roba exactamente

Lo más preocupante de esta amenaza es la profundidad con la que puede llegar a saquear un equipo infectado. Según los informes, un único registro robado puede contener todas las contraseñas guardadas en los distintos navegadores del usuario, junto con otros muchos datos personales de gran valor.
Pero la lista no termina ahí, ni mucho menos. De acuerdo con la información disponible, estos programas también se apoderan de las llamadas cookies de sesión, de los datos de autocompletado, de las huellas del dispositivo e incluso, en ocasiones, de las propias carteras de criptomonedas de la víctima.
El nuevo negocio del cibercrimen
Detrás de todo esto se esconde una industria clandestina sorprendentemente organizada. Según los informes, esta modalidad se ha convertido en la principal vía de acceso inicial para los atacantes, desplazando a técnicas más clásicas como el 'phishing' o el aprovechamiento de fallos de software.
El modelo de negocio resulta tan sencillo como inquietante. De acuerdo con los expertos, los delincuentes compran directamente los llamados registros o 'logs' con credenciales válidas, y después los emplean para colarse en consolas en la nube, plataformas de trabajo y accesos remotos de grandes empresas.
La automatización lleva este fenómeno a una escala completamente distinta. Según la información publicada, algunos de estos sistemas procesan los datos robados de forma casi inmediata y lanzan pruebas masivas y simultáneas contra miles de entornos diferentes, buscando cuáles de esas claves siguen estando activas.
El talón de Aquiles de la verificación en dos pasos
Muchos usuarios confían en la verificación en dos pasos como una defensa prácticamente infalible, pero esta amenaza consigue sortearla. Según los informes, al robar las cookies de sesión activas, los atacantes pueden hacerse pasar por la víctima sin necesidad de conocer siquiera el segundo código de seguridad.
Esto convierte al infostealer en un adversario especialmente escurridizo y difícil de frenar. De acuerdo con los expertos, una sesión ya iniciada y secuestrada permite acceder a cuentas ajenas como si se tuviera la llave maestra, esquivando así buena parte de las barreras de seguridad habituales.
Los nombres detrás del ataque
Aunque existen numerosas variantes en circulación, unas pocas concentran la mayor parte de la actividad. Según los informes, las tres familias más prolíficas durante este periodo respondieron a los nombres de Vidar, StealC y Lumma, auténticos protagonistas de esta enorme oleada de robos digitales.
Por qué nos afecta a todos
Frente a un enemigo tan sigiloso, la mejor defensa sigue siendo la prudencia combinada con las herramientas adecuadas. Mantener el equipo siempre actualizado, desconfiar de las descargas de origen dudoso y apostar por métodos más seguros que las contraseñas clásicas se vuelve más importante que nunca.
En definitiva, el imparable auge del infostealer nos recuerda que la seguridad digital ya no es una cuestión exclusiva de las grandes empresas. Cualquier dispositivo conectado puede convertirse en una puerta de entrada, y por eso conviene tomarse muy en serio la protección de nuestra propia vida digital.






